miércoles, 22 de julio de 2015

Entrada a mi ser - DakotaThoughs[05]

Dedicado a la chica que inspiro todo esto, Yamila Daniela.

A veces me siento extraño en mi propio ser, es como si pudiera mirarme a mi mismo desde la mirada de otra persona. Siento que puedo juzgarme, crecer, a veces reírme de mi mismo, aveces caer en la lastima por mi mismo, por el desastre loco que soy. Pero quiero sentirme claro al respecto. Hay personas que pueden juzgarme, afectarme, sin conocerme. Es parte de mi sensibilidad, de mi drama y lucha propia, al mostrar estar bien y sentirme afectado. Al no mostrar emoción alguna, al alejarme de todo, también es una manera de encubrirse. Recuerdo todo, lo peor, aveces no recuerdo cosas buenas. Hay cosas que podría decir, pero me guardare. Como es todo... Seré así, como  nadie puede negarlo, nadie me ha conocido, nadie me conocerá como me conozco a mi mismo... A veces con las personas soy como ese dicho

A nuestra historia final le agregue dos puntos
No soy de guardar rencor, no soy de juzgar. Tengo mente cerrada, pero abierta. Soy un tipo complicado. No puedo afirmar algo eternamente, si afirmo algo, probablemente nunca cambiara. Soy un extraño ser, de mi planeta donde todo es raro y extraño. Si encontras a alguien extraño, te llama raro y se aleja.
 Dos puntos

Sedúceme con tus comas, con tus caricias espaciadas, tu aliento respirable y tus atrevimientos continuos; colócame el punto y coma para cambiar las caricias por largos besos y frases susurradas boca a boca. Haz un punto y seguido para desatarte de mí y contemplar mi desnudez sobre tu cama, ahora interrumpe con guiones para soltar un halago sobre mi cuerpo y su huella en el tuyo -recorrer con la mirada el talle y el hundimiento en la cintura, el ascenso en la cadera, la larga prolongación de las piernas rematadas por un pie que no resistes besar-. Embísteme sin mi rechazo y tortúrame con la altivez de tu deseo arrastrándome muy lejos (al borde del abismo entre paréntesis y sin comas por favor), ahora desenvaina tus puntos suspensivos… -maldito trío de puntos- ese espacio sin nombre no se alcanza.

Un punto y aparte para calmar el temblor de mi cuerpo y sonreírte al tiempo que me das de beber del vino espumoso en una copa. Borro mis interrogaciones. Toda una antesala para retomar tus comas y regalarme la humedad de tu boca y la suavidad de tu respiración en mis orejas, cuello, nuca, hombros; atacar con puntos y comas nuevamente para buscar con tu dedo un clítoris congestionado, pasar tu lengua entre esos labios escondidos y saborear mis secreciones -robármelas entre guiones- y atizar de nuevo en mi centro ardiente ocupándolo, sosteniendo el ascenso ¡inminente! con signos de exclamación, la eyaculación inevitable… hasta acabar con los puntos suspensivos y vaciarte todo en mí y desplomarte extenuado, aliviado y amoroso en mi cuerpo complacido.

De nuevo un punto y aparte para dormir sobre mi pecho y poner punto final al entrecomillado “acto” que en este caso es un hecho amoroso sin ningún viso de actuación.

Si estoy equivocada, felicito tu dominio de la puntuación.

Punto final.

Mónica Lavín en Retazos, México, Tava, 1995.

Si puedo aprovechar, los dos puntos, el punto fijo... ¿Por que no lo haría si es por vos?

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